

Llego la hora de las piñatas, ahora le tocó a Superman... los niños estaban felices y se ayudaban entre ellos, para golpear al Hombre de Acero.
Cada uno de los padrinos están pendientes del bienestar y rendimiento académico de sus ahijados. En cada visita se esfuerzan no solo en llevarles ayuda material, sino en convivir con los niños y darles amor.Era una tarde alegre con piñatas, refrigerios, y muchos juegos.

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